BUÑUELITOS DE VIDA

El origen

4 de mayo de 2020: estoy en Milán, Italia, en la casa de mis padres. La pandemia me regaló unas vacaciones originales y por dos meses casi exactos, me quedé encerrado en el apartamento de mis padres en un segundo piso de un edificio, en la periferia de Milán.

¡El lunes 4 de mayo termina el encierro estricto y forzado y se puede comenzar a salir!

Justo debajo del edificio, cruzando la calle, arranca un hermoso parque que se extiende por varios kilómetros. Es un oasis verde en la ciudad y un lugar de encuentro, paseos, deporte, charlas y juegos con los niños. Mucha gente lo disfruta.

Este lunes 4 de mayo el bellísimo parque parece recibir con alegría a la gente que se anima a salir… tanto estuvo solito y casi abandonado.

Se respira un aire puro y fresco. Estamos en primavera avanzada y los arboles empiezan a florecer.

En mi caminata intento disfrutar con atención cada detalle, cada paso, cada respiración. Después de dos meses de encierro, todo parece aún más hermoso, más verde, más lleno de vida.

Un árbol lleno de flores me llama especialmente la atención: es un castaño.

Sus grandes y rosadas flores no pasan desapercibidas.

El castaño “me llama”. Me acerco y me detengo contemplando la belleza y la perfección de su floración.

Saco mi celular y empiezo a grabar el espectáculo. Me sale, espontaneo, un pequeño comentario.

Publico el breve video en mis redes: ¡Cómo no compartir tanta belleza!

En poco tiempo llegan muchas y varias resonancias. Muchos a lo largo del planeta han podido apreciar la belleza de las flores de castaño.

Regreso a casa, con el corazón alegre por la primera caminata después de tanto tiempo y por el castaño.

Camino a casa se asoma una pregunta: ¿Por qué no seguir con otros breves videos?

Me gusta la idea. Busco un nombre para esta iniciativa: “¿Pildorita del día?”… me parece un término trillado… es casi hora del almuerzo.

Se me aparece la imagen de un buñuelo! Sí claro!

¡Se llamará “Buñuelito de vida”!

Los videos serán breves, concisos y nutritivos. Alimentarán la vida y celebrarán la Vida.

Así nació el “buñuelito”. Así nació, y desde esta semilla y desde la flor de castaño, creció y se volvió parte de la vida de miles de personas a lo largo y ancho del planeta.

Sorprendido por cierto. Simplemente agradecido.

Todo es fruto del Espíritu. Basta abrirse, escuchar. Basta estar atentos a la delicada y respetuosa voz del Espíritu.

Gracias a ti, por ser parte de esta aventura.

Gracias por ser parte de la gran familia de los “buñuelitos de vida”.

Sígueme también en RRSS

Formulario de contacto


0 / 180
Salir de la versión móvil